20 de junio de 2013
Derecho a la salud “con los pies en el barro”
Por Noelia Leiva
Médicos argentinos recibidos en Cuba conforman Propuesta Tatú. Atienden gratuitamente a vecinos y vecinas de barrios vulnerados. En Almirante Brown impulsan que las familias construyan la salita que funcionará en su vecindario.
No hay filas ni turnos que se tramiten desde muy temprano para dentro de dos meses. En la salita que montó Propuesta Tatú en el barrio 14 de Febrero de Longchamps, Almirante Brown, los médicos no usan guardapolvo, para erradicar las diferencias entre quienes llevan la dolencia y los que tienen la potestad de curar. Tampoco hay más que una camilla y una casa precaria para responder a las consultas, aunque nuevos consultorios están en construcción. Hay algo que abunda: la vocación de atender más “humanamente” que en los hospitales donde se nota que sobran pacientes y faltan profesionales.
En la toma, creada en 2009 por familias que supieron convertir en barrio lo que era tierra ociosa, viven unas 7 mil personas. Sus casas ya comienzan a ser de material, pero sus calles aún son de tierra y no existen en el catastro municipal. Saben que hay organizaciones sociales que se acercan para ayudar; algunas se quedan desinteresadamente y otras no. “Ya tenemos su confianza, que es lo más difícil, porque están acostumbrados a que les prometan” mejoras y no cumplirlas, señaló Gino Straforini, coordinador de la iniciativa que se encarga de brindar atención médica gratuita en vecindarios en situación de vulnerabilidad.
En el Conurbano ya trabajaron en El Zaizar, de Esteban Echeverría, y en el 17 de Noviembre, de Lomas de Zamora. Hace casi dos años que se instalaron en Longchamps, donde cada sábado un grupo de argentinos egresados de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) de Cuba da respuestas en pediatría, clínica médica, cardiología, ginecología y odontología, entre otras especialidades. Las diferencias con los hospitales convencionales se asocian con la mirada transversal del movimiento, que es aportar los conocimientos que algunas personas cosecharon en la universidad para la satisfacción de un derecho básico como es la atención en la salud, sin que ello implique “marcar una diferencia entre ‘el dios de la vida y la muerte’ y ‘el que nada entiende’”, graficó el referente.
Para desandar esa distancia marcada por el poder, los médicos no usan guardapolvo y llaman por su nombre a quienes van a atenderse, que saben que los sábados por la mañana –a menos que llueva y la zona se inunde- se acercan a la casita cedida por el Frente de Organizaciones en Lucha (FOL), se anotan y esperan a ser recibidos. Como les dicen cuántas personas pasarán antes al consultorio, a veces vuelven a sus casas a realizar alguna tarea o se van a comprar, y regresan a horario. “Acá la entrega es más humana. En los hospitales no te da tanto el tiempo (para recibir con dedicación cada consulta) y también hay más demanda”, explicó Richard Villalba, un hombre echeverriano que se formó en la ELAM y trabaja en proyectos de Tatú desde hace casi 4 años, por “un interés solidario”.
En ese ámbito “no hay intercambio mercantil”, aclaró Straforini. Las consultas, los estudios y los medicamentos son gratuitos. La adecuación a las personas en situación de exclusión se da desde la formación porque en La Habana “enseñan a ser médicos para pobres” y cada vez que llegan a un vecindario los voluntarios “‘suben’ a la altura de la gente, no hay que creer que se ‘baja’”, planteó el hombre, nacido en Chile.
Es que además de crear un espacio de consulta, tienen una concepción política de la organización territorial porque “Propuesta Tatú no quiere gobernar el barrio sino ayudar a que decida por sí, que se formen dirigentes y que se dé un proceso de profundización democrática”, explicó. Por eso, por ejemplo, son los mismos vecinos y vecinas los que trabajan en la edificación de una nueva unidad sanitaria, implantada en el mismo lote del FOL, con material que el movimiento consiguió a través de donaciones. Se trata de que “se apropien” de los lugares de participación.
La misma lógica se replica en los cursos de Promotores de Salud, donde además de las materias específicas de la sanidad leen material sobre historia latinoamericana, derechos humanos y género. También muchas personas concurren al programa de alfabetización “Yo, sí puedo”, de origen cubano, en el que se acercan a las letras a partir de asociarlas con números, que son los que deben manejar en el día a día para comprar o vender. En su mayoría mujeres y algunas que tienen como lengua madre el quechua, ya un primer grupo llegó a escribir una carta, que es uno de los objetivo del taller, porque demuestra que se cuenta con las herramientas básicas de la lectoescritura. Aunque el curso no lo incluye, en ese camino también les enseñan las principales operaciones de la aritmética, para que sumen medios para su autovalimiento.
La intención de Tatú es, según definen, dejar la obra en marcha, la vocación de lucha y la convicción de que no deben depender de afuera para que sus derechos sean defendidos. “¿Por qué cualquiera de estas personas no puede ser mañana concejal o intendente? Lo hará en representación de la fuerza que elijan o de una fuerza (territorial) que creo que hoy no está y hay que formar, hay que ocupar espacios. Por eso es tan importante que, incluso desde la medicina, se aprenda a trabajar con los pies puestos en el barro”, concluyó Straforini.
Publicado en Marcha http://www.marcha.org.ar/1/index.php/nacionales/141-salud/2844-derecho-a-la-salud-con-los-pies-en-el-barro
El fantasma del Cóndor en los desaparecidos en democracia (Segunda parte)
Por Noelia Leiva
Segunda parte de la
entrevista a Martín Almada, paraguayo descubridor de los archivos
secretos del Plan Cóndor, denunció que los ejércitos de la región
todavía están formados para “reprimir”. La “impunidad” de las fuerzas es
la red para que las torturas y desapariciones todavía ocurran.
Si las décadas cambian pero las “doctrinas” no, los muertos y desaparecidos serán los mismos. Para el abogado y educador paraguayo Martín Almada, el Plan Cóndor que sostuvo el terrorismo de Estado en la década de 1970 todavía resiste, ahora bajo el nombre de la Conferencia de Ejércitos Americanos, que reúne a veinte países, entre los que está Argentina. “Por la impunidad reinante todavía se justifica que se repitan casos como el de Jorge Julio López”, entendió el descubridor de los archivos secretos de ese operativo neoliberal regional.
Hace dos décadas que halló, a metros de la comisaría de Lambaré en su país, los documentos que ocultaban los militares con legajos de operaciones y personas secuestradas por las fuerzas armadas del sur del continente, bajo las órdenes de Estados Unidos. Allí llegó a partir del aviso anónimo de una mujer, a la que asegura que jamás conoció. Desde ese diciembre de 1992, el mayor avance fue saber que cada Nación integrante de aquel operativo “tiene sus propios archivos”, cuya difusión podría ayudar a la verdad y la justicia. Para eso, “los civiles, los banqueros y la Iglesia Católica también deberían ser juzgados” por funcionar como cómplices de la desaparición forzada de personas durante las dictaduras. Y acaso todavía, en tiempos de urnas electorales.
En Argentina todavía hay desaparecidos en democracia, vinculados a crímenes de lesa humanidad, como Jorge Julio López. También otros asociados con las fuerzas de seguridad, como Luciano Arruga. ¿A qué vincula esta clase de casos?
-La pregunta me hace recordar el caso del profesor que fue asesinado (Carlos Fuentealba, muerto en 2007) por un sargento de la policía en Neuquén por orden del gobernador (Jorge Sobich). Las fuerzas represivas argentinas y latinoamericanas fueron formadas en la Escuela de las Américas simplemente para reprimir. Lo tragicómico del caso que menciono es que el sargento (Darío Poblete) fue condenado por la Justicia pero no el autor moral del delito, que fue el gobernador. Últimamente, tanto en Argentina, Chile, Paraguay y otros países del Cono sur, hay pretensiones norteamericanas de establecer pequeñas bases militares supuestamente para cooperar en caso de catástrofe. En Argentina hay militares y policías procesados y condenados ¿y los civiles? Fueron la otra pata de la dictadura ¿Y los banqueros? ¿Y la Iglesia Católica? Por la impunidad reinante todavía se justifica que se repitan casos como el de Jorge Julio López, héroe civil.
Entonces, ¿se pueden ver rastros del Plan Cóndor en la actualidad?
-Hay que seguir los pasos de la Conferencia de Ejércitos Americanos (CEA), creada por Estados Unidos en la zona del Canal de Panamá en 1961 para salvar, supuestamente, la civilización occidental y cristiana de las garras del comunismo. La CEA reemplaza hoy a la Operación Cóndor, a la luz de los documentos secretos militares paraguayos encontrados en 1997.
¿Las democracias populistas de América Latina son agentes que impiden la propagación de ese plan?
-La burguesía, aliada del imperio norteamericano, limita la democracia a lo electoral. El Cóndor volará mientras los países envíen a sus fuerzas armadas a la ‘Escuela de Asesinos’ que funciona en el Fuerte Benning, en Georgia, Estados Unidos. No obstante, los países que ya no envían a sus militares son Argentina, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Cuba y Nicaragua.
¿Y qué rol cree que cumplen los medios de comunicación en ese marco?
-Los medios masivos de comunicación en América Latina están en manos de empresas privadas ligadas a la gran burguesía y al imperio que quiere sostener la política del miedo paralizante para contener la reacción de los que están contra el sistema.
En esa lucha por generar algo nuevo, ¿hay avances en materia de derechos humanos, según lo que observó en estos 20 años desde que vio los archivos?
-Argentina es el país que lidera la defensa de los derechos humanos del pasado y Brasil es el país mas atrasado en la materia. Sin embargo, recientemente el gobierno instaló la Comisión de la Verdad, pero no la de la Justicia para juzgar los hechos ocurridos hace 50 años. El avance más importante es el descubrimiento de los archivos en Paraguay, la prueba que todos los países de América Latina tienen sus propios archivos secretos según el organigrama que encontramos en el acta de nacimiento del Cóndor. Habría que pensar seriamente en la creación y el funcionamiento de una Comisión de la Verdad, la Justicia y la Reparación para las violaciones a los derechos humanos en democracia. Argentina se lo merece.
¿Cree que en la región falta entender cuál es el sentido de defender el reconocimiento igualitario de los derechos humanos?
-Sí. Por ejemplo, la Declaración Universal de los Derechos Humanos que se celebra cada año es pura poesía. Se tiene que convertir en leyes positivas. Es decir, que sea obligatoria.
Publicado en Marcha http://www.marcha.org.ar/1/index.php/elmundo/113-paraguay/2939-el-fantasma-del-condor-en-los-desaparecidos-en-democracia-2
Etiquetas:
Cuba,
Derechos,
Martín Almada,
Notas,
Plan Cóndor
“Una asociación militar ilícita creada para delinquir” (Primera parte)
Por Noelia Leiva
Lo definió Martín Almada, el abogado
paraguayo que descubrió hace veinte años los archivos secretos del Plan Cóndor.
Fueron “tres toneladas de material” con pruebas de que los militares de seis
países de América Latina se articularon para imponer el neoliberalismo desde el
Terror.
La primera vez que el educador y abogado paraguayo Martín Almada fue señalado por el responsable del terrorismo de Estado en su país, Alfredo Stroessner, fue en Argentina, en 1972. Había venido a presentar su tesis doctoral en Pedagogía, que denunciaba que la educación en su Nación estaba al servicio las estructuras de clase, de opresores por sobre los oprimidos. Desde entonces, un ciclo de tortura y muertes de seres queridos le dio muestras de sobra de que el aparato militar estaba instalado para destrozar todo germen de cambio, bajo las órdenes de Estados Unidos.
Pero tuvo una oportunidad de confirmarlo: cuando encontró, a fines de 1992, archivos secretos del Plan Cóndor que sobrevolaba sobre América Latina para desarticular la organización popular. A veinte años del hallazgo, repasó para Marcha los aportes de ese material “del horror”.
-¿Cómo define usted el Plan Cóndor?
-Es un pacto criminal firmado entre los gobiernos militares de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay durante la década de 1970, para recurrir al genocidio y para establecer un proyecto económico neoliberal salvaje, según las ordenes de Henry Kissinger, secretario de Estado norteamericano (hasta 1977).
Sus ejecutores fueron los militares formados en la Escuela de las Américas, Zona del Canal de Panamá, para llevar a cabo la Doctrina de la Seguridad Nacional. Es decir, un ataque sistemático desde el Estado con los impuestos que pagaba el pueblo y contra la población civil: obreros, jornaleros, sindicalistas, estudiantes, profesores, periodistas, religiosos, artistas, abogados, médicos, intelectuales. El objetivo fue aniquilar a quienes encarnaban un modo de construcción de identidad social más equitativo, y eliminar -material y simbólicamente- la posibilidad de pensar de esa manera.
-¿Cuándo y cómo comprendió la magnitud internacional de ese programa?
-Cuando encontramos (detrás de la comisaría de Lambaré, Paraguay) tres toneladas de piezas documentales que comprometían a los gobiernos del Cono Sur. Sobre todo, comprendí el por qué de la brutalidad de la tortura a la que me sometieron los militares extranjeros en Asunción. El archivo del terror era el espejo de la Guerra Fría (N de R: porque Estados Unidos quería impedir que el modelo comunista se propagara en el territorio).
-¿Qué fue lo que pensó ni bien supo de la existencia de esos archivos?
-Fundamentalmente, la investigación que realicé fue en torno a algunas preguntas. Primero, cómo murió mi esposa, porque a mi me dijeron que se había suicidado (pero fue detenida y asesinada por la dictadura de Stroessner). Después, por qué militares extranjeros me torturaron en mi país. Por último, quería encontrar los cassettes que registraban mi tortura y que luego hacían escuchar a mi esposa, como método de tortura psicológica mientras estaba detenida en la propia sede de la Escuela “Juan Bautista Alberdi” (de la que era director) de San Lorenzo, a12 kilómetros de Asunción.
-¿Hubo agentes económicos detrás del terrorismo de Estado?
-Sí, Kissinger tenía el plan de imponer en toda América Latina a “manus militaris” la política económica neoliberal, es decir, la arbitrariedad, el abuso de poder, la corrupción y la impunidad, bajo la armónica articulación con la injusticia social. La política económica neoliberal preconiza el crecimiento en base a una apertura del mercado a la economía internacional, es decir una globalización del mercado. Los individuos fueron privatizados en cuanto se les hizo perder la noción de lo público.
-¿Puede decirse que el material hallado ayudó al esclarecimiento al ser citado en procesos legales que juzgaron a genocidas?
-Sí. El Archivo de Paraguay permitió entender a la Justicia de los seis países el mecanismo de funcionamiento de esa asociación militar ilícita creada para delinquir. Se formalizó ese pacto criminal a fines de noviembre de 1975 en Santiago de Chile. En representación del gobierno argentino firmó el acta fundacional el capitán de navío Jorge Demetrio Casas, entonces Director de Operaciones del Servicio de Inteligencia del Estado (SIDE).-¿Había en ese material información puntual sobre Argentina?
-El archivo permitió constatar que había una fluida comunicación entre los aparatos represores a través de los telex y también de visitas personales, como la de (Jorge) Rafael Videla que participó oficialmente de un acto patriótico y a su regreso se llevó a los presos italo-argentinos e italo-uruguayos. Vinieron además (Emilio) Massera y todos los que fueron jefes de Inteligencia de las fuerzas. Torturadores paraguayos recibían cursos de entrenamientos organizado por el SIDE. Hay algunos casos concretos de argentinos que conocí, como el de Oscar Luis Rojas, que fue mi compañero en el Campo de Concentración de “Emboscada” a45 kilómetrosde Asunción entre 1976 y 1977. Recuperé mi libertad en septiembre de 1977 y no tuve más noticias de él. Los milicos lo trataban como “El Monto”. Según el Archivo del Terror “se fue a la Argentina”.
-A partir de su lucha fue nombrado Consultor de Unesco para América Latina ¿volvió a tener contacto con militantes argentinos?
-Me desempeñé en ese rol hasta 1992. Así, por ejemplo, conocí a un albañil paraguayo que realizaba el trabajo de mantenimiento del local de la Embajada Argentina y me comentó haber recibido orden del embajador, si mal no recuerdo llamado Juan Archibaldo Lanus, de tirar todos los papeles que se encontraban amontonados en el sótano de la representación diplomática .Me recordó haber visto biblioratos titulados como por caso ”Hilda Cuevas de Nieves” de 200 páginas; “Persecución a los Montoneros”, de 200; “La subversión en Argentina entre 1974 y 1980”. Le pedí en 1993 que me entregue esos documentos pero el “valiente” paraguayo no se animó. Más tarde, en el país, también acompañé a Gustavo Santander Dans, juez penal que llevaba entonces la causa Cóndor en Paraguay, para tomar contacto con sus pares argentinos y llevar piezas documentales del Archivo del Terror para los jueces (Jorge) Urso y (Rodolfo) Carnicoba Corral. Además, ambos fuimos recibidos por el entonces ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana, a quien formulé el pedido de investigación sobre los documentos citados. En nuestra presencia ordenó a la persona que le acompañaba que se ocupe del asunto, pero nunca tuve respuesta.
Publicada en Marcha http://www.marcha.org.ar/1/index.php/elmundo/113-paraguay/2933-una-asociacion-militar-ilicita-creada-para-delinquir
Etiquetas:
Derechos,
Martín Almada,
Notas,
Plan Cóndor
El 77% de las mujeres agredidas es víctima de su pareja
Por Noelia Leiva
Lo reveló un informe del Ministerio de
Salud bonaerense. La estadística corresponde a los casos registrados en
hospitales públicos entre 2011 y 2012. La mayoría son jóvenes y
sufrieron violencia física. Pero hay otros casos que no llegan a ser
registrados: la importancia de dar un acompañamiento interdisciplinario.

Si
hay un fenómeno social que es difícil traducir en números es el de la
violencia de género. Las personas que la atraviesan no siempre piden
ayuda y, si consiguen hacerlo, pueden evitar radican sus denuncias ante
organismos formales. Sin embargo, los casos que sí se conocen alcanzan
para dimensionar el avance del machismo sobre la vida cotidiana: en los
hospitales bonaerenses, casi 900 pacientes se atendieron entre 2011 y
2012 por esa causa, y la mayoría fueron mujeres. En el 77 por ciento de
los casos el agresor fue un varón con el que la víctima mantenía una
relación sentimental.
Así lo reveló un informe del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires que se desprendió de su Programa de Prevención y Atención de la Violencia Familiar y de Género, en el que se demostró que las mujeres de entre 15 y 39 años son las más afectadas por los comportamientos machistas, de los que los golpes, las quemaduras y el abuso sexual son los más visibles. Padres, tíos y abuelos son agresores, pero los novios, concubinos, esposos o ex parejas se apuntan como los principales agentes de la violencia, en el 77 por ciento de las consultas.
Entre 2011 y 2012 se atendieron 895 casos denunciados como daños movidos por motivos de género, según la estadística que repasó los registros de hospitales y centros de salud bonaerense. De ellos, poco más de 8 de cada 10 pacientes eran mujeres, sometidas por hombres de su entorno familiar. “Las jóvenes son las más afectadas. Con este porcentaje, observamos la incidencia de los noviazgos violentos y la mayor vulnerabilidad durante su edad fértil, ya que muchas sufren la violencia en el embarazo o cuando sus hijas o hijos son pequeños”, explicó Lidia Tundidor, coordinadora del programa del que se desprendieron las estadísticas.
Los números ayudan a entender el peligro de que un hombre crea que una muchacha es de su propiedad y que puede poseerla, marcarla, maltratarla o descartarla a su antojo. Sin embargo, hay casos que requieren de ayuda pero son difíciles de detectar: “Nos sucedió en la guardia que venían pacientes con quemaduras de cigarrillo (provocadas intencionalmente) y aseguraban que les había saltado aceite, por ejemplo. Muchas veces se atienden como accidentes domésticos, pero son producto de la violencia de género”, le explicó a LA TERCERA Angélica Barragán, jefa de Enfermería del hospital lomense Luisa Cravenna de Gandulfo.
Así como en la cotidianeidad de un vínculo agresivo es difícil resolver pedir ayuda, también la vorágine de cuadros que los profesionales reciben en las salas de emergencia “sobrepasa” a los profesionales, que -aseguran- no siempre pueden acompañar a la persona en el proceso de contar qué le sucedió y orientarla a pedir ayuda. Pero cuando esa situación se explica, también puede suceder que “van los familiares y desiste de hacer la denuncia”, por temor a que los golpes proliferen o por la promesa de que no volverán a ocurrir.
De estos casos, algunos espacios intentan tener un “sub registro”, ya que no los pueden validar como situaciones generadas por el machismo si no es “la misma paciente la que denuncia”. Por eso, apuestan a prevenir, generar grupos de mujeres que intercambian sus experiencias o articular con servicios de profesionales que pueden acompañarlas hasta hacerse lo suficientemente fuertes para tomar la decisión de alejarse del agresor, que muchas veces es el padre de sus hijos o el único sostén económico de la casa.
“Creemos que hay que trabajar de la manera más descentralizada posible. Nos parece que el hospital es un actor fundamental porque está muy ligado a la comunidad y es donde primero aparece la situación de violencia”, le había señalado a este medio Maite Sandá, directora de Derechos de las Mujeres y Equidad de Género local, cuando comenzaron a intervenir en el Gandulfo para ayudar cada vez que aparecían posibles situaciones de conflictos familiares.
“Creo que hay un avance porque esta clase de comportamientos están más expuestos y cada vez se crean más lugares donde se puede hablar sobre ellos. Antes costaba más que saliera de lo privado, mirábamos para otro lado. Si bien hay falencias en la Justicia o en los mecanismos para protegerlas, se puede intentar buscar un cambio”, entendió, a su turno, la psicopedagoga Cristina Estruch, que se desempeña en el hospital de Adrogué Lucio Meléndez.
Números que cuentan
De los casos denunciados y reunidos en el informe del ministerio bonaerense, 51adolescentes de 15 a 19 años fueron atendidas el año pasado en hospitales por haber sido violentadas por sus novios, en el 39 por ciento de los casos, o por familiares, en el 37. Cuando una chica llega a atenderse y a pedir ayuda, es clave la presencia de profesionales y de un entorno afectivo que la ayude a correrse de esa relación, porque difícilmente con los años se despoje del velo del sufrimiento.
Casi 45 de cada 100 mujeres que pidieron atención médica debieron ser llevadas directamente a la guardia, “es decir, presentaban un alto compromiso de su estado de salud”, señaló Tundidor a través del informe. El análisis también reveló que casi el 73 por ciento de las situaciones denunciadas incluyeron daños físicos, aunque
“toda violencia empieza en el plano psicológico y emocional” por lo que, “cuando se llega al hospital probablemente lleve unos 5 años de estar sometida”, señaló la funcionaria.
Cuando las que consultaban tenían entre 20 y 39 años, las tendencias fueron similares pero resultó más marcada la cantidad de víctimas de sus propias parejas o ex parejas: el 77 por ciento. Además, de cada centenar de consultas, en unas 80 se mezclaban los golpes con el vejamen psicológico, sexual, verbal y económico.
La expresión máxima del alcance del patriarcado son los femicidios, es decir, los asesinatos de mujeres por su condición de género. Según el “Observatorio Adriana Marisel Zambrano” de la Asociación La Casa del Encuentro, en el primer semestre de 2012 se produjeron 119 muertes de adultas y niñas como consecuencia de la violencia machista. Nuevamente, sólo se trata de los nombres que trascendieron en los medios de comunicación, principal base de datos de la ONG.
¿El “machismo” tiene la culpa?
Al margen de la situación penal de cada caso, en la que el agresor debe dar cuenta ante la Justicia de su responsabilidad y cesar en sus agresiones, hay un factor que subyace a cada varón en su individualidad: el patriarcado. Cada vez más nombrado en las declaraciones de mujeres que bregan por la equidad de género, se trata de un sistema cultural sostenido por las redes más profundas de la sociedad: la religión, las normas, la política, la economía, las pautas sociales.
Así como todavía genera odios que “una mujer” sea presidenta o como quien conduce la Iglesia Católica debe ser “un Papa” y no una religiosa, el poder de los hombres sostenido y defendido antaño en las guerras es una constante en las comunidades contemporáneas. En ese marco crecen los niños, a los que muchas veces se les inculca que deben saber “pegarle” a los demás para defenderse, que ser “macho” es no demostrar lo que se siente sino ir y tomarlo.
Ese trazado que se cuela en la escuela y en los medios de comunicación es la base machista de la violencia, porque naturaliza que los hombres, por el simple hecho de serlo, pueden decidir por el futuro de lo que los rodean sin más permisos que su voluntad, así se trate de otras personas. Porque, justamente, “sus” mujeres son de “su” propiedad.
El desafío radica en observar críticamente ese hilado de convenciones y animarse a aprender otra forma de relacionarse con los demás. Es decir, defender la libertad y la equidad, sin que el género al que se pertenece sea un condicionante.
Centros de Consulta
*Dirección de Derechos de las Mujeres y Equidad de Género lomense: Entre Ríos 1060, de lunes a viernes de 9 a 16, en la cabecera distrital. Se puede llamar a los teléfonos 4283-3139/3130/2701/2096/1805 y visitar el sitio w.desarrollosociallz.wordpress.com.
*Hospital Gandulfo, Lomas: Balcarce 351.
*Hospital Meléndez, Adrogué: Gorriti 859. Se puede llamar al 4294-1313o 4294-7196.
Así lo reveló un informe del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires que se desprendió de su Programa de Prevención y Atención de la Violencia Familiar y de Género, en el que se demostró que las mujeres de entre 15 y 39 años son las más afectadas por los comportamientos machistas, de los que los golpes, las quemaduras y el abuso sexual son los más visibles. Padres, tíos y abuelos son agresores, pero los novios, concubinos, esposos o ex parejas se apuntan como los principales agentes de la violencia, en el 77 por ciento de las consultas.
Entre 2011 y 2012 se atendieron 895 casos denunciados como daños movidos por motivos de género, según la estadística que repasó los registros de hospitales y centros de salud bonaerense. De ellos, poco más de 8 de cada 10 pacientes eran mujeres, sometidas por hombres de su entorno familiar. “Las jóvenes son las más afectadas. Con este porcentaje, observamos la incidencia de los noviazgos violentos y la mayor vulnerabilidad durante su edad fértil, ya que muchas sufren la violencia en el embarazo o cuando sus hijas o hijos son pequeños”, explicó Lidia Tundidor, coordinadora del programa del que se desprendieron las estadísticas.
Los números ayudan a entender el peligro de que un hombre crea que una muchacha es de su propiedad y que puede poseerla, marcarla, maltratarla o descartarla a su antojo. Sin embargo, hay casos que requieren de ayuda pero son difíciles de detectar: “Nos sucedió en la guardia que venían pacientes con quemaduras de cigarrillo (provocadas intencionalmente) y aseguraban que les había saltado aceite, por ejemplo. Muchas veces se atienden como accidentes domésticos, pero son producto de la violencia de género”, le explicó a LA TERCERA Angélica Barragán, jefa de Enfermería del hospital lomense Luisa Cravenna de Gandulfo.
Así como en la cotidianeidad de un vínculo agresivo es difícil resolver pedir ayuda, también la vorágine de cuadros que los profesionales reciben en las salas de emergencia “sobrepasa” a los profesionales, que -aseguran- no siempre pueden acompañar a la persona en el proceso de contar qué le sucedió y orientarla a pedir ayuda. Pero cuando esa situación se explica, también puede suceder que “van los familiares y desiste de hacer la denuncia”, por temor a que los golpes proliferen o por la promesa de que no volverán a ocurrir.
De estos casos, algunos espacios intentan tener un “sub registro”, ya que no los pueden validar como situaciones generadas por el machismo si no es “la misma paciente la que denuncia”. Por eso, apuestan a prevenir, generar grupos de mujeres que intercambian sus experiencias o articular con servicios de profesionales que pueden acompañarlas hasta hacerse lo suficientemente fuertes para tomar la decisión de alejarse del agresor, que muchas veces es el padre de sus hijos o el único sostén económico de la casa.
“Creemos que hay que trabajar de la manera más descentralizada posible. Nos parece que el hospital es un actor fundamental porque está muy ligado a la comunidad y es donde primero aparece la situación de violencia”, le había señalado a este medio Maite Sandá, directora de Derechos de las Mujeres y Equidad de Género local, cuando comenzaron a intervenir en el Gandulfo para ayudar cada vez que aparecían posibles situaciones de conflictos familiares.
“Creo que hay un avance porque esta clase de comportamientos están más expuestos y cada vez se crean más lugares donde se puede hablar sobre ellos. Antes costaba más que saliera de lo privado, mirábamos para otro lado. Si bien hay falencias en la Justicia o en los mecanismos para protegerlas, se puede intentar buscar un cambio”, entendió, a su turno, la psicopedagoga Cristina Estruch, que se desempeña en el hospital de Adrogué Lucio Meléndez.
Números que cuentan
De los casos denunciados y reunidos en el informe del ministerio bonaerense, 51adolescentes de 15 a 19 años fueron atendidas el año pasado en hospitales por haber sido violentadas por sus novios, en el 39 por ciento de los casos, o por familiares, en el 37. Cuando una chica llega a atenderse y a pedir ayuda, es clave la presencia de profesionales y de un entorno afectivo que la ayude a correrse de esa relación, porque difícilmente con los años se despoje del velo del sufrimiento.
Casi 45 de cada 100 mujeres que pidieron atención médica debieron ser llevadas directamente a la guardia, “es decir, presentaban un alto compromiso de su estado de salud”, señaló Tundidor a través del informe. El análisis también reveló que casi el 73 por ciento de las situaciones denunciadas incluyeron daños físicos, aunque
“toda violencia empieza en el plano psicológico y emocional” por lo que, “cuando se llega al hospital probablemente lleve unos 5 años de estar sometida”, señaló la funcionaria.
Cuando las que consultaban tenían entre 20 y 39 años, las tendencias fueron similares pero resultó más marcada la cantidad de víctimas de sus propias parejas o ex parejas: el 77 por ciento. Además, de cada centenar de consultas, en unas 80 se mezclaban los golpes con el vejamen psicológico, sexual, verbal y económico.
La expresión máxima del alcance del patriarcado son los femicidios, es decir, los asesinatos de mujeres por su condición de género. Según el “Observatorio Adriana Marisel Zambrano” de la Asociación La Casa del Encuentro, en el primer semestre de 2012 se produjeron 119 muertes de adultas y niñas como consecuencia de la violencia machista. Nuevamente, sólo se trata de los nombres que trascendieron en los medios de comunicación, principal base de datos de la ONG.
¿El “machismo” tiene la culpa?
Al margen de la situación penal de cada caso, en la que el agresor debe dar cuenta ante la Justicia de su responsabilidad y cesar en sus agresiones, hay un factor que subyace a cada varón en su individualidad: el patriarcado. Cada vez más nombrado en las declaraciones de mujeres que bregan por la equidad de género, se trata de un sistema cultural sostenido por las redes más profundas de la sociedad: la religión, las normas, la política, la economía, las pautas sociales.
Así como todavía genera odios que “una mujer” sea presidenta o como quien conduce la Iglesia Católica debe ser “un Papa” y no una religiosa, el poder de los hombres sostenido y defendido antaño en las guerras es una constante en las comunidades contemporáneas. En ese marco crecen los niños, a los que muchas veces se les inculca que deben saber “pegarle” a los demás para defenderse, que ser “macho” es no demostrar lo que se siente sino ir y tomarlo.
Ese trazado que se cuela en la escuela y en los medios de comunicación es la base machista de la violencia, porque naturaliza que los hombres, por el simple hecho de serlo, pueden decidir por el futuro de lo que los rodean sin más permisos que su voluntad, así se trate de otras personas. Porque, justamente, “sus” mujeres son de “su” propiedad.
El desafío radica en observar críticamente ese hilado de convenciones y animarse a aprender otra forma de relacionarse con los demás. Es decir, defender la libertad y la equidad, sin que el género al que se pertenece sea un condicionante.
Centros de Consulta
*Dirección de Derechos de las Mujeres y Equidad de Género lomense: Entre Ríos 1060, de lunes a viernes de 9 a 16, en la cabecera distrital. Se puede llamar a los teléfonos 4283-3139/3130/2701/2096/1805 y visitar el sitio w.desarrollosociallz.wordpress.com.
*Hospital Gandulfo, Lomas: Balcarce 351.
*Hospital Meléndez, Adrogué: Gorriti 859. Se puede llamar al 4294-1313o 4294-7196.
Publicado en La Tercera del 4 de Marzo de 2013 http://www.diariolatercera.com.ar/0/vnc/nota.vnc?id=1056
15 de enero de 2013
Felices años nuevos
Por Noelia Leiva
Puede ser el 1 de enero, el 5 de septiembre o el 10 de febrero. Depende de la cultura a la que se pertenezca, cada nuevo ciclo comienza en un día particular. Y si hay que festejar o repasar las acciones personales. Abundancia, salud y paz parecen ser, no obstante, deseos comunes.
Puede ser el 1 de enero, el 5 de septiembre o el 10 de febrero. Depende de la cultura a la que se pertenezca, cada nuevo ciclo comienza en un día particular. Y si hay que festejar o repasar las acciones personales. Abundancia, salud y paz parecen ser, no obstante, deseos comunes.
Si una persona nació hace al menos cuatro
siglos en occidente, es probable que haya festejado el 1 de enero el comienzo
del 2013. Pero si pertenece a la cultura china, tendrá que esperar hasta el 10
de febrero el cambio de ciclo, casi tanto como si es parte de la comunidad
guaraní, del ahora norte argentino. Si es judía, todavía más: recién el 5 de
septiembre recibirá al 5774 de su calendario. Entonces, ¿el año empezó
realmente? Como toda práctica humana, esa acepción es producto de la cultura y
de las creencias, sostenida en sus orígenes por las necesidades humanas más
básicas.
En un principio fue el comportamiento del
sol o de la luna lo que llevó a los pueblos a organizar el tiempo, que
inexorablemente pasaba y producía cambios. Pero observaban que había períodos
naturales que se repetían, como la época en la que podían obtener frutos de las
plantas o debían protegerse del frío o el calor. Hace 4000 años, los babilonios
establecieron un sentido a esa ‘repetición’ y decidieron festejar durante once
días cada vez que la primavera regresaba a sus jardines colgantes. Ese es, se
estima, el primer indicio de celebración de un comienzo del año.
Con el romano Julio César, el ajuste temporal
se vinculó con el quehacer político del imperio y ubicó en enero el primer día
de cada secuencia anual porque en ese mes asumían los cónsules. En ello se
apoyó el calendario juliano y más tarde el gregoriano, impulsado por el Papa
Gregorio XIII en 1582 y vigente hasta la actualidad, con su determinación de
365 días por año, excepto los bisiestos, con 366. Si bien en la América Latina
de los pueblos originarios ni la religión católica ni los funcionarios europeos
tenían que ver con su bagaje cultural, la invasión de los colonos instaló como
lo ‘natural’ los valores del supuesto “viejo continente”. Y también el
fraccionamiento del tiempo.
Pero antes de que los festejos comenzaran
cada 31 de diciembre por la noche, las comunidades indígenas basaban su cronograma
en el comportamiento de la tierra que trabajaban. Mientras los pueblos andinos
como el aymara lo ubican alrededor del 21 de junio, los guaraníes de Chaco,
Salta, Entre Ríos y alrededores esperaban en febrero la fiesta de la “Gran
Cosecha” o “Arete Guazú”, en su lengua. En coincidencia con el carnaval,
nutrido del sincretismo, esa celebración se basa en el fin del período de
recolección de los frutos de la tierra y, por lo tanto, el agradecimiento y el
pedido para que la nueva etapa sea productiva.
Para otra cultura antigua como la judía,
el arribo del año 5774 ocurrirá el próximo 5 de septiembre. El Rosh Hashaná o
“cabeza de año” corresponde al primer y el segundo día de “tishrei” -séptimo
mes del calendario hebreo- en coincidencia con el nacimiento del primer hombre,
Adán; y cambia ciclo a ciclo de acuerdo al comportamiento solar pero nunca va
más allá de octubre. El día comienza con el sonido tradicional del “shofár”, un
instrumento hecho con un cuerno de carnero, y depara diez días de reflexión y arrepentimiento
hasta el Día del Perdón o “Yom Kipur”.
Lejos de esa cuna, para el pueblo chino
la fiesta llegará el 10 de febrero, con el 4711 de su calendario. El día exacto
de la celebración varía porque se calcula de acuerdo a la luna nueva más
próxima al día equidistante entre el solsticio de invierno (21 de diciembre) y
el equinoccio de primavera (21 de marzo) del hemisferio norte. Esa organización
temporal rige en varios países asiáticos, excepto en Japón que, aunque antes la
aceptaba, decidió incorporar la tradición gregoriana, la más difundida en el
mundo.
Más
allá de la sidra y el pan dulce
Cuándo comienza un año nuevo en la vida
de una persona cambia según la cultura a la que pertenece, pero también cómo
festejarlo. Si es que se festeja. Mientras para las familias judías comienza el
tiempo para arrepentirse de las malas acciones, para la cultura católica (más
con lo atravesada por el mercado que la encuentra el siglo XXI) es época de
jolgorio. Para los pueblos originarios, es tiempo de agradecimiento a la
Pachamama por los bienes recibidos y de pedido de un nuevo período de
abundancia.
Por ejemplo, durante los seis días del
Arete Guazú, la tradición mezcla alegría e introspección. “Se hace un homenaje
a la madre naturaleza guiado por los ancianos, donde ofrecemos la bebida y la
comida. También se hacen representaciones particulares, como la lucha entre el
toro, que simboliza el colonialismo; y el tigre, que es la resistencia de
nuestro pueblo”, le explicó a LA TERCERA Mario Valdez,
integrante de la comunidad tupi-guaraní de Glew, Almirante Brown. El rito
también incluye encuentros de nuevas parejas, porque las mujeres informan su
estado civil a través de la inclinación de sus vinchas, ya que deberá variar si
son solteras, casadas o viudas.
La música tradicional (Pim) no puede
cesar, por eso se turna los intérpretes de distintas comunidades. Se bebe chica
y se elaboran platos a base de choclo, mandioca y poroto. Cuando se llega al
fin, el volumen de los instrumentos descienden y se ofrece al río un muñeco que
simboliza lo malo del año que se fue, que debe ser alejado para que arribe lo
bueno.
Una tradición similar que incluye quemar
una maqueta con forma humana también se realiza en Occidente cada 31 de
diciembre, con el mismo fin. Algunas familias le suman a la costumbre de
brindar y cortar el pan dulce (traída del invierno europeo) doce uvas o pasas
que deberán comer como símbolo de buenos augurios para cada mes del nuevo
ciclo. En China, los deseos se suelen escribir con buena caligrafía para que
acompañen las casas en nombre de la felicidad y la abundancia, lo que es
conocido como “coplas de primavera”.
Paz, amor, unión, dinero, salud: las
formas y los tiempos para evocarlos son diferentes en cada rincón del mundo,
pero la necesidad humana de alcanzarlos parece vencer cualquier barrera
cultural.
Publicado en Diario La Tercera
12 de noviembre de 2012
LGBTIQ: marchar con orgullo
Fotos: Guillermo D'Ambrosio
La Marcha del Orgullo LGBTIQ cumplió sus 21 años con logros legislativos. Señaló la educación sexual, la despenalización del aborto y el trabajo inclusivo como deudas. Y la erradicación de la violencia como una responsabilidad social.
“Bombón” sugería un cartel abandonado por algún carrito ni bien se ponía un pie en la porteña Plaza de Mayo al salir del subte. Bombona, bombxn: la insignia perdida por un heladero ambulante de los que nunca faltan se podía resignificar y escuchar en medio de la multitud que participó en la 21° Marcha del Orgullo LGBTIQ, plena de colores y besos con sabor a lucha, porque consignó a la educación sexual, el aborto legal y el trabajo inclusivo como deudas para con la igualdad. “Nuestros derechos no son de ningún gobierno”, criticaron, de rojo y a la izquierda, las organizaciones territoriales que denunciaron la “manipulación política” del oficialismo para que la lista de pendientes no se modifique.
Había razones para celebrar. Ya desde las 15, la tradicional plaza fue rodeada por puestos que ofrecían desde jabones artesanales hasta revistas independientes. La Ley de Identidad de Género, sancionada en mayo, y la de matrimonio igualitario, de 2010, hicieron al clima de fiesta en tanto logros del movimiento que, en sus orígenes -con la fundación del grupo Nuevo Mundo en 1969- era sólo gay y ahora llama a respetar los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, travestis, transexuales, transgéneros, intersexuales y queers (LGBTIQ).
La multitud colorida fue la misma que todos los días se enfrenta a los paradigmas machistas de la heterosexualidad obligatoria. Pero cada segundo sábado de noviembre es para muchos la oportunidad de “salir del closet” o de reafirmar el dominio sobre el propio cuerpo. “Estoy ganando un mango sin fastidiar a nadie pero muchos héteros, incluso hoy, vienen a molestar porque quieren que vivamos debajo de la vereda”, graficó Alessandra Babino mientras despachaba bebidas frías en una tarde también fresca. Ella además es una de las protagonistas de la versión que la Cooperativa de Ar/TV Trans hace de La Casa de Bernarda Alba en centros culturales porteños.
Un Sarmiento con pelo rubio y labios carnosos fue el símbolo del bachillerato popular Mocha Celis, que está orientado a personas trans y tuvo su stand en la Feria del Orgullo para cuestionar la dicotomía patriarcal biologicista hombre/mujer. “Compartir experiencias es un ‘volver a empezar’, retomar un derecho que estaba vedado para nosotras”, describió Virginia Silveyra, una de las estudiantes. La apuesta a que “la calle no sea la única opción” del colectivo 'T' fue una constante de las historias, aunque también algunas exponentes replicaban en sus cuerpos la objetivación hegemónica, acaso para metabolizar la violencia y hacerse fuertes. El riesgo es naturalizarla.
Las trans con atuendos brillantes, las parejas ‘sado’, las mujeres maravilla, los novios o casados, los chicos en minishort, las que prefirieron el jean, los 'darks', los 'osos', las que se quitaron la tortura del corpiño. Todos y todas, libres, partieron en caravana a las 19 hasta el Congreso nacional. “Para nosotras la Marcha es importante porque nos visibiliza”, destacó Gabriela Bacin de Les Madres, un grupo de lesbianas mamás que luchan por el “reconocimiento legal, jurídico y social” de sus hijos.
En la cabecera de la movida fueron Alex Freyre y José María Di Bello -primeros casados bajo la ley igualitaria- y las legisladoras porteñas María José Lubertino y María Rachid, entre otros. Atrás el trailer de 100 % Diversidad y Derechos llevó pura electrónica. Calle 13 estuvo entre el repertorio de la disco ambulante de La Campora Diversia, que también tuvo a un Néstor Kirchner y un gorila gigantes. Y los Putos Peronistas, de La Matanza, llevaron cumbia para menear, mientras algunos sorprendidos miraban desde los bares tradicionales.
“Se nos privó de la posibilidad de decir ‘soy todo hombre, en cuerpo, alma y espíritu’”, cuestionó Gregorio Tobar desde la bandera de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM), que reúne a cristianos, metodistas, anglicanos, pentecostales y evangelistas y se dice libre de prejuicios sobre los géneros. “Se tergiversó el sentido de los textos sagrados para implementar ideas donde la sexualidad es mala y tiene que ser sólo reservada a la procreación, sin goce”, cuestionó.
En esa diversidad que marcó territorio también estuvo la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) con su dirigente César Ciglliutti, la Colectiva Santa Concha, que pedía a su diosa no “caer en el pudor”, y las Lesbianas Afrodescendientes, que sumaron la consigna “No al racismo”. Sobre Rivadavia, un graffiti recordaba que hace diez días el movimiento de mujeres reclamó “aborto legal en el hospital”.
Derechos sin gobierno
En los últimos años, la Marcha adquirió un acento kirchnerista porque desde el Gobierno nacional manifestaron su aval a reclamos históricos del movimiento LGBTIQ. Pero esas conquistas no se replican en el campo palpable de las relaciones entre personas, o al menos así lo resaltaron un grupo de organizaciones territoriales y de izquierda que llamaron a una “contramarcha”, aunque luego mezclaron sus banderas en una única caravana hasta Congreso, donde ya pocas banderas rojas se quedaron frente al escenario en el que cantaron Lía Crucet, Kumbia Queers, Leo García y la ovacionada Celeste Carballo.
“Reclamamos la libre adopción de las parejas igualitarias. Los hombres y quienes no se casen no tienen la posibilidad de adoptar. Además, no se garantiza en los hospitales públicos las intervenciones quirúrgicas ni los tratamientos hormonales para las personas trans”, denunció Daiana Asquini, de Las Piqueteras. Junto a ellas estuvieron la Federación Juvenil Comunista y el Socialismo, entre otros. Coincidieron en criticar la pérdida de estado parlamentario del proyecto para despenalizar el aborto, así como la “estatización de la comisión organizadora”, formada por colectivos afines al oficialismo.
En el acto central llamaron a aplicar la Ley de Educación Integral, erradicar la trata y derogar los códigos contravencionales que ejercen la “violencia institucional” contra el colectivo, sobre todo hacia las trans en situación de prostitución. Abuchearon a dirigentes políticos y sociales que instalan la discriminación: al jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri, por vetar la Ley de Aborto No Punible; al Consejo Superior de Educación Católica por ir contra la laicidad de las escuelas; al gobernador cordobés, Juan Manuel De la Sota, por no actuar contra la “represión transfóbica” ni apoyar el esclarecimiento del femicidio de la militante travesti Vanesa Ledesma; y al mandatario salteño Juan Manuel Urtubey y su par tucumano, José Alperovich, por “imponer la educación religiosa”. En cambio, homenajearon, entre otras personas, a Claudia Pía Baudracco, coordinadora nacional de la Asociación de Travestis Transexuales y Transgénero de la Argentina (Attta), que falleció en marzo último.
La emoción se compartía debajo del escenario. Acaso como siempre pero con menos miedo
porque estaban juntos. “Hace dos días que me separé. Ahora que estoy sola por ahí me
lastiman más, espero que no”, le dijo a esta cronista una muchacha que había nacido con
nombre de varón. Pero no. El desafío es que ni ella ni nadie se quede en soledad si se trata
de recuperar sus derechos.
Publicada en Marcha.org.ar: http://www.marcha.org.ar/1/index.php/nacionales/92-generos/2465-lgbtiq-marchar-con-orgullo
Etiquetas:
Derechos,
Despenalización,
Educación,
Género,
LGBTIQ,
Marcha,
Maternidad,
Notas,
Orgullo Gay,
Salud
6 de noviembre de 2012
Para la soberanía alimentaria del pueblo Qom
Por Noelia Leiva
La Facultad de
Agronomía de la UBA
desarrolla un proyecto para que la comunidad originaria formoseña produzca sus
propias semillas. Evitaría que dependan de productos industriales. Señalaron
que buscan “acompañar” con su investigación y no imponer conocimientos.
Fomentar la autonomía agrícola de la
comunidad Qom de Formosa a partir de sus propios conocimientos y necesidades,
con la colaboración de un equipo técnico interdisciplinario. Ése es el objetivo
del trabajo que lleva a cabo la
Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos
Aires (Fauba) en el marco de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria. El pueblo
originario aplicará sus criterios para seleccionar en la cosecha las plantas de
maíz criollos que crean más apropiadas para obtener semilla y continuar el
ciclo, sin depender de comprar insumos industriales. La ingeniera agrónoma
lomense Ana Broccoli es investigadora invitada en la iniciativa.
Desde que el ‘carayé’ Qom Félix Díaz se
acercó a la casa de altos estudios porteña para consensuar un plan de trabajo
que tomara las potencialidades del monte y los alrededores de La Primavera, un grupo de
nueve profesionales se reunió para desarrollar un programa de mejoramiento del
cultivo que ofrezca herramientas sin avasallar las raíces culturales de los
autóctonos, que tradicionalmente obtenían el alimento por la caza y la
recolección.
“Tener en el equipo una antropóloga nos permitió
comprender a la comunidad. Intentamos que el desarrollo agrícola contenga la
repoblación con parte del monte sobre el que históricamente basaron su
alimentación”, le explicó a LA TERCERA Gustavo Scharauf,
secretario de Desarrollo y Relaciones Institucionales de Agronomía y miembro
del plantel. Con una perspectiva ‘agroecológica’, los primeros dos viajes a
Formosa tuvieron una “recepción muy cálida” por parte de los lugareños. “Vimos
avances que le permitieron a la comunidad llegar a cosechar su maíz, pero
también encontramos falencias, como la carencia de herramientas o las
dificultades para comercializar sus productos”, describió el también especialista
en genética.
Un encuentro de bienvenida en el que Díaz
y los ancianos de la comunidad avalaron la presencia de los docentes fue el
primer paso para desempeñarse en La Primavera. Ese acercamiento fue importante porque
los investigadores apuntan a “un dialogo de saberes, el campesino-indígena y el
académico”, definió Ana Broccoli, profesora de la Universidad Nacional
de Lomas de Zamora (UNLZ) que trabaja sobre ‘mejoramiento participativo’.
Ese procedimiento apunta a lograr “el
empoderamiento al poder proveerse de la propia semilla y no necesitar una
industrial o tecnológica, que en el caso del maíz es un híbrido, ni tener que
agregar paquetes de insumos químicos”, le planteó la especialista local a este
medio. Se sembró maíz criollo que había sido obtenido en esa región y que
estaba almacenado en el Banco de Germoplasma de la Cátedra de Botánica de la Fauba, con lo que se
aseguraron que las plantas tengan las características genéticas necesarias para
adaptarse al medio en el que se encuentran.
“Los agricultores de la comunidad
seleccionan en la cosecha el material de acuerdo a criterios que son de su
propio interés, con el apoyo técnico que le damos”, ancló. A partir de ese
material elegido se trabajará para obtener las futuras semillas. Por ejemplo, el
maíz debe ser apto para secarse en el mismo campo y no en un ámbito artificial
protegido, por lo que la mazorca ideal debía estar cubierta por sus hojas lo
suficiente para evitar el ingreso de humedad e insectos. “Nuestra intención es
lograr un acompañamiento en el que se dé lugar a las impresiones de la
comunidad. No llevamos un proyecto inmodificable sino que está en permanente
investigación a través de la acción participativa”, recalcó la especialista.
Además de Scharauf y Broccoli, el equipo
de trabajo está compuesto por los ingenieros agrónomos Carlos Carballo, Ana
María García, Libertad Mascarini y Susana Pariani, la antropóloga Lorena Cardin
y las estudiantes formoseñas Andrea y María Belén Galeano, que serán
importantes para darle continuidad a la iniciativa y favorecer la comunicación
entre los actores.
Publicado en La Tercera del 5 de noviembre de 2012
Etiquetas:
Derechos,
Educación,
Medio Ambiente,
Notas,
Pueblos originarios,
Soberanía Alimen taria,
UBA,
Universidad,
UNLZ
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





